Monterrey.

Después del mes y medio en Guadalajara partí a Monterrey donde está mi hermano, así que como verán después de Mt. Lemmon ya no me quedé sola, y la neta si disfruto mucho esta sola pero estuve con muy buena compañía y pasé más tiempo con mis hermanos que por cuestiones de distancia casi no veo.

Me quedé con mi hermano y después me fui a «La Posada» en El Potrero Chico, y ahí me quedé por dos meses y medio, me atendieron súper bien, y me sentí muy cómoda en el lugar. Escalé con gente conocida y desconocida, la mayoría de los que conocí eran canadienses, sino es que todos, me cayeron muy bien, con lo que si batallé fue con la confianza de que me dieran belay, entonces ya no pude escalar tan agusto como me había acostumbrado en Guadalajara, pero estuvo bien, aprendí otras cosas y me dio mucho gusto conocer que a veces mi cuerpo no está disponible porque mentalmente mi ciclo me está haciendo una mala jugada, y apenas con este viaje que estoy implementando me estoy dando cuenta, y necesito hacerle caso a mi cuerpo. Había algunas veces que estaba un poco decepcionada porque de repente sentía mucha confianza y todo salía bien y de repente todo lo contrario y me frustraba, pero espero y quiero entender más como funciona esto de ser hormonal y ciclica y aplicarlo mejor en este deporte que disfruto y me gusta hacerlo bien.

Hubo un sector que disfruté bastante y dejé algunas rutas pendiente, quisiera volver y a veces pensaba que perdía tiempo por no ir a escalar ciertos días o por hacer rutas súper fáciles, pero esque el clima de Monterrey la verdad que está loquísimo y no es pretexto. Alguien me dijo que no me lo tomara tan en serio, que me divirtiera y dejara pasar si no terminaba una ruta, pero le decía: es mi único trabajo ahorita, escalar y tengo que hacerlo bien.

Todavía tengo que escribir más de Monterrey, me lo dejo de tarea.

Deja un comentario