Mt. Lemmon

Vámonooos!

Salimos muy temprano el viernes, todo el día manejar y hacer compras hasta llegar a nuestros destino, Mt Lemmon. Lo bueno que llegamos con lo último que quedaba de luz de día y fuimos a un sector que se encuentra casi hasta la cumbre, exploramos y nos perdimos un poquito, al rato llegaron más para incorporarse, ahora sí a escalar, ahí íbamos 3 escaladores a ver qué podríamos hacer con la poca luz que nos quedaba, al final le dimos a unas rutitas en slab usando la «headlamp», Yersi tomó unas fotos muy fregonas como de costumbre, lo padre de ese sector es que en la noche brillaba muy bonito la roca y restos de ella en todo el suelo, creo que es del tipo caliza, todavía estoy en proceso de aprender el tipo de roca donde estoy escalando, así que no puedo dar mucho detalle de eso. Sudamos un poco, nos divertimos y después vino la parte de armar nuestras tiendas de campaña, que como buena citadina y desacostumbrada a estas experiencias pues obviamente estaba encantada instalándome. Después prendieron una mini fogata, no se dejaba mucho porque acababa de llover y la madera estaba muy húmeda todavía, había una que otra rama que si se dejó prender, estuvimos platicando un rato, cenamos y a dormir se ha dicho.

La mañana siguiente nos fuimos al sector «Raycreation», nos dijo el entrenador que eran rutas fáciles en desplome jaja, interesante! El camino para llegar estaba precioso, corría un semi-río (ya saben, como buena sonorense donde hay agua siempre es un tesoro) y en general estuvo corto, llegamos y y había gente escalando, era sábado, ¡qué esperábamos! y bueno, le dimos a 3 rutas, fáciles pero muy divertidas, e intentamos al final hacer una más pero nos detuvo la lluvia y tuvimos que irnos. En la tarde le seguimos el rollo al entrenador de ir a un sector para raza más pro y desplomadísimo como de sueño, muy chingón, para llegar a este sector si hay que caminar unos 20-30 minutos, ni cuenta te das cuando vas platicando y disfrutando del aire fresco, ni se diga las vistas y los paisajes. Pero pregúntenme de regreso, ay gooeey!, como era de subida me recordó mi vida sedentaria y lo que me falta por llegar a tener más condición, pero en cuanto pasaba por las cuestas agradecía sentirme cansada y satisfecha de haber pasado ya por ahí jaja… Igual, llegamos a nuestra zona de acampar, y ya habían 2 grupos más de personas acampando. Unos escaladores y otros… no sé, exploradores? eran unos adolescentes cortando árboles y jugando a ser ninjas. Convivimos leve con ellos, cada quien se hizo su cena y eso sí, a compartir la fogata, entra más entrada la noche más frío hacía.

Al día siguiente fuimos a otro sector «Ireland», para llegar ahí fue otra media hr más, me acuerdo del recorrido, y neta, aparte de escalar disfruto mucho el hike para llegar a las paredes, había un montón de tréboles casi llegando al sector, me daba cosa pisarlos porque salían por todas partes, todos tiernitos, había hongos bien raros y grandes, y una vista a la montañas lindísima, Mientras mis compañeros siempre iban más adelante que yo, porque aparte de que me distraigo, camino más lento que ellos… pero no me importa, me la pasé bien. Llegamos a la pared, el primer movimiento de las rutas que hicimos no mames, no pude hacerlo, me faltaba técnica pero obviamente con el consejo del sensei fácil pudimos sacar ese movimiento después, Yersi y yo. ¡Precioso sector! Igual, en la tarde regresamos al Orifice a volver a darle a un proyecto que traía el sensei y había mucha raza dándole ese día, unos asiáticos, un brasileño, unas francesas, gringos y nosotros los mexicanos, Yersi y yo intentamos darle a una de las rutas que nos aconsejó el Sensei y ahí si no me fue nada bien, el sector es mucho más intimidante de lo que se ve y todavía no estaba preparada para esa ruta, pero igual, fue divertido y me gustó haberme subido, a Yersi le fue muy bien. Y el Sensei con sus 8-9 años de experiencia escalando pues ni se diga, le dió unos cuantos pegues al sector. Y hasta que se nos hizo de noche nos fuimos de ahí. Me acuerdo como cuando era niña que íbamos al rancho de mis abuelos maternos y todos mis primos, sobrinos, sin excepción, regresábamos a la casa de los abuelos todos empolvados, sudados, de haber jugado todo el día en el patio gigante y lleno de árboles que tenían. Así me siento cada que llego de escalar.

Hasta ese día se acabó mi tiempo de escalada con mis compañeros del grid, y ahora sí empezaba la aventura de quedarme sola en la montaña y a rifármela.

Aquí una probadita del «Orifice», donde se ve una chica francesa trabajando una ruta:

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