Arica, Chile.

Después del shot de emociones de ver el Salar de Uyuni, como que empecé a agarrarle el rollo a esto de andarme organizando y moviéndome de un lugar para otro, la verdad al principio no estaba muy motivada por que no planeé bien el viaje y porque me enfermé, le llamaba por teléfono a mi mamá y le decía entre broma y en serio: «¿Me devuelvo?» jaja.. pero ya se me quitó, cuando ví el Salar de Uyuni y parte del Desierto de Atacama, me dije, ¡Por esto estoy aquí! La mayoría sólo ve el resultado final, las fotos, lo bonito de la historia, pero para llegar a eso pasan cosas y muchas dudas, planeación, a prueba y error. Al final el resultado es por improvisación y también visualización y a veces investigación, el chiste es estar contento porque al final se intentó hacer lo mejor con lo que se tiene de tiempo, dinero, ganas e imaginación.

Algunas veces he tenido miedo de ir sola a algunas zonas, pero de repente veo a las mamás con sus hijos y me digo: si yo anduviera así con mi cría, tuviera más miedo que ir yo sola, entonces si ellas pueden yo también. Creo que admiro más después de las mujeres que viajan solas a las mamás con sus hijos, aunque no sea tan valorado porque es muy común verlo. Y bueno, no es tan difícil viajar, si pueden casarse y tener hijos, créanme, viajar es pan comido, lo que pasa es que lo vemos difícil porque no está metido en el sistema jajaja, en cambio casarse y tener hijos nos lo vienen macheteando desde chiquitos, al final de cuentas hay que hacer lo que creas que te haga bien y lo más importante que sea de corazón y por decisión propia.

Volviendo al viaje, tomé un camión nocturno rumbo a Arica, al norte del país de Chile, frontera con Perú. Llegué en la madrugada y me dió tantita desconfianza, porque era una ciudad muy distinta a lo que había visto de Chile, pero de repente pensé en Hermosillo, se parecía a Hermosillo jaja puede verse rara la ciudad pero ya que te familiarizas todo bien, tomé un tour al Parque Lauca, donde hay un lago que está a una altura de 4,560 msnm y bueno, estuvo equis creo que el Salar y Desierto de Atacama dejaron la vara muy alta. En el hostal de Arica estuve agusto, compré un poco de súper y me la pasé cocinando, el hostal era atendido por un señor mayor al parecer de Nueva Zelanda, estaba lleno de viejitos jaja.. o sea llegaban jóvenes pero había señores mayores que ahí se estaban hospedando por más tiempo. El señor que atendía le ponía mucho empeño al desayuno, eso sí, yo creo que ha sido el desayuno que más he disfrutado que en todos los hostales donde me he quedado en este viaje. Son pequeños detalles que se valoran.

Un día me fui a ver el atardecer a la playa, hacía un calor pegajoso así que me compré una nieve y ahí me quedé, después empezó a hacer un friazo, al estilo desierto. Al día siguiente tomé un vuelo a Santiago de nuevo, el taxista que me llevó a la terminal se la pasó preguntándome cosas de mi viaje, y la neta intento no hablar mucho de eso (pero hacen tantas preguntas) porque luego empiezan a tirarte el pedo jajaja… «¡Cómo que andas viajando sola!» «¿Cómo le haces?» «¡Pero tu sola!» «Yo siempre busqué alguien con quien hacer eso», etc etc. Creen que por andar sola ya pueden tenerle toda la confianza del mundo, en fin. La verdad que he convivido con muchos hombres, la mayoría ubers, taxis, me he quedado en hostales donde comparto recámaras con hombres, la mayoría de los que escalan o guías de turismo son hombres y muy respetuosos todos hasta ahora, tal vez escuchamos muchas noticias de lo malo que les pasa a las mujeres, pero en mi experiencia puedo decir que somos más los buenos. Y la mayoría me ha dejado un detalle, ya sea de su tiempo, me han compartido de lo que se hacen de comer, me han acompañado a hacer algún mandado mío, me han regalado bolsitas de té, bálsamo, me han prestado sus bolsas de dormir, me han llevado a escalar jaja, principalmente me han enseñado todo lo que sé de escalada y de viajar y estoy súper agradecida, no son tan malos jajaja…

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