He tenido la oportunidad de vivir de diferentes maneras la dualidad, a saber apreciarla, entenderla y creo que mi madre sin darse cuenta hizo que me sumergiera inconcientemente a ese mundo.
Estuve en escuelas privadas, religiosas, de gobierno, incluso en otro país. La universidad fue más notorio, porque el salón de clase se dividía entre los becados y los no becados. A mí me gustaba siempre hacer amistades con todos aunque siempre fui muy tímida y seria, no era de tener solo un grupo de amigos. Y saber que todos tienen algo qué enseñarte, a veces con simplemente observar.
En esa misma época comencé a pintar en óleo, la mitad de mi día se dividía en ir a esa universidad de clase media-alta que usaba un bus con aire acondicionado y todo (cabe mencionar que esto es un lujo si vives en una ciudad que la temperatura llega a 40 grados). Por las tardes me iba a mis clases de pintura de óleo al centro de la ciudad en un bus urbano sin aire acondicionado, con olor a humanidad, donde al conductor le importaba una mierda si te bajabas a destiempo, él arrancaba igual. Aún así ese espectáculo era más interesante que la gente de la universidad. Y no los menosprecio pero tienen un enfoque por encajar, que tristemente pareciera que se sienten más cómodos siendo moldeados.
Después empiezo a trabajar de Contadora, los reyes del mundo de oficina (el mundo godín) y al mismo tiempo descubro la vida viajera y de escalador. Dos mundos demasiado opuestos, casi que la gente que he conocido en esos ambientes no se podrían entender entre ellas mismas. Es chistoso como la vida tan sedentaria de los oficinistas te ciega a la poca salud física que te ocasiona eso y a dejar morir lentamente el alma con esas horas muertas por cubrir obligatoriamente una jornada laboral, los valores y la moral que tienen estas empresas no coinciden con lo que una persona sana necesita para vivir.
También recuerdo que hubo un tiempo que entendí más el comportamiento masculino que el femenino, hasta lo aborrecía porque no podía ser posible que eso fuéramos las mujeres, siempre pensar en nuestra imagen, no eres nada si no te maquillas, si no te vistes bien, que nuestra diversión es juntarnos a chismorrear, o platicar únicamente de chicos y competir quien era más bonita, ¡qué horrible! Hubo una época que tuve más amigos que amigas, y esto me ayudó un montón en mi crecimiento, mis amigos me enseñaron a tener retos de verdad, el humor, a ver la vida más ligera y no tan en serio, a interesarme por aprender de todo, de música, de cine, de videojuegos, conciertos, deportes, etc. Años después comprendí que necesitaba también de la energía femenina, empecé de nuevo a buscar esa energía, encontré a mis chicas favoritas trepando paredes y moviéndose de su zona de confort viajando la mayoría solas, esas nenas salvajes era lo que yo necesitaba para recordar aquello que tenía olvidado, a sentir fuerte, como nosotras sentimos, dar de más porque nos gusta dar y ya, todas enamoradas de la naturaleza y lo mucho que la necesitamos para estar bien, que los detalles importan, nuestros cambios hormonales tan reprimidos que teníamos a verlos natural y reírnos de lo sensibles que nos volvemos a esos cambios, lo importante que es cuidarnos anímicamente y el feminismo como va cobrando auge poco a poco con este tipo de mujeres.
Pobre mi madre que se alarmó cuando le dije que me iría tiempo indefinido de viaje, seguro pensó que estaba echando a la basura uno de sus proyectos más grandes (la vida de su hija mayor), pero ella no sabe que fue ella quien me preparó para esto, alguna vez me dijo: nuestra generación (la de papá y mamá) ha hecho que su generación (la mía) se rebelen, aunque también se han rebelado contra nosotros mismos. Se me quedó tan gravado que acá lo escribo. Su subconciente ansiaba ésta libertad, por eso es tan importante escucharnos, al corazón, a la intuición, y escucharlos bien porque sino se ven reflejadas en tus hijos y después no entiendes porque hacen ciertas cosas o simplemente las reprimes y eso, quieras o no, te mata lentamente. Tal vez el camino seguro para ella era por el que van la mayoría (estudiar, tener una carrera, trabajar, casarse, trabajar, tener auto, trabajar, tener casa, trabajar, tener familia) y algunos me preguntan ¿Cómo le haces, Lilia, para hacer eso? Más bien yo les pregunto ¿Cómo le hacen ustedes para hacer eso? jaja… Se gasta mucha energía en conseguir todo eso también, creo que hasta más, porque en ocasiones es forzado y no fluye. Más bien la cuestión es: ¿A qué le quiero dedicar mi energía?
Este viaje que empecé en el 2019 puedo decir que ha sido un viaje de mucha introspección, espiritualmente y emocionalmente me ha ayudado a crecer y he sido muy feliz de poder descubrir todo esto y vivirlo.
Para los que le preguntan a mi madre que si cómo estoy? La verdad más feliz que nunca y eso ha sido gracias a papá y mamá, gracias por haberme dado las herramientas para poder llegar a esto. Los amo y espero que algún día de corazón entiendan lo que es vivir bajo las leyes del universo y no bajo las leyes de un sistema.
