Llego al pueblo de Tunuyán, a un hostal donde tienen una pared de boulder, obviamente ellos sabrían qué show con la escalada cerca de aquí, así que confié en llegar a este lugar. Tunuyán es un pueblo, donde todos mundo se conoce, la gente te saluda todo el tiempo de beso y te preguntan cómo estás. Cuando llegué era como a las 2:pm y parecía un pueblo fantasma jajaja.. después entendí que se usa la siesta después de la comida (almuerzo), me quedó muy claro que esto es de ley porque los comercios/tiendas los abren como hasta a las 5:pm jaja, eso sí, se duerme súper tarde, como a las 2:am y empiezan la fiesta los fines de semana como a eso de las 3:am (neeeeta?, sí) bueno pues, en el hostal donde me quedé tenía mucho libros, revistas de escalada y pues ahí me entretuve un ratote, en la noche venden cheve artesanal y comida súper rica, muy barato todo. Uno de mis lugares favoritos hasta ahora. Los dueños y el chico que atendían el hostal me asesoraron para ir a Arenales, compré súper, me prestaron una bolsa de dormir y vámonos a Arenales, la chica dueña del hostal me llevó, masomenos se hace 1 hr para llegar de Tunuyán a Arenales, eso sí, hay que llegar antes de las 8:pm porque cierran el pase en gendarmería, se supone que es libre pero por cuestiones de política por lo pronto hay que registrar las salidas y entradas al lugar, digo, por una parte está bien porque así saben quién anda allá por si se pierde alguien.
Bueno, me deja Rocío a unos 20 minutos del refugio, yo cargando con uno 20kgs en mi mochila, lo más que he llevado cargando posiblemente en mi vida, la neta si me caía me iba junto con la mochila al suelo, Rocío estaba asustada jaja… la neta yo lo único que pensaba era: Lilia, estás loca, por qué me metes en estas cosas?… sola, en un lugar desconocido, sin saber a donde iba, caminando y apenas podía respirar ya que los kilos de mi mochila me robaban la respiración, neta, Lilia? te gusta sufrir no? De repente dudaba, si iba por el camino correcto, y bueno, si el refugio está cerca del río me tengo que ir por el camino que esté más pegado al río, y así fue.
Después de una caminata de 25 minutos masomenos, veo el refugio a lo lejos, por fin!! para mi fueron horas pues con el peso que llevaba eso parecía. Llego al refugio, estaba solo, seguramente las personas que estaban quedándose estarían escalando, pensé. Me encantó que el refugio estaba lleno de notitas, pensamientos por aquí y por allá, de recomendaciones y alertas de cuidar el refugio. Dejé la mochilota por ahí y acomodé mi comida en unas javas colgadas con cuerdas/alambres del techo (ya que hay mucho ratón), salí del refugio a admirar lo que estaba afuera, montañas, nubes, río, flora y fauna, la neta me solté llorando de los hermoso y de lo feliz que estaba. Yo creo que si hubiera ido acompañada no lo hubiera visto así, ahí fue cuando entendí que cuando viajas sola tomas un poco más profundo lo que estás viviendo, pues con la única persona que estás hablando es contigo mismo y pues esas conversaciones contigo mismo ni siquiera son palabras a veces, son más sentimientos. Ahí fue cuando dije: por estos momentos y lugares es que estoy haciendo este viaje y gracias a la escalada y a viajar sola es que estoy disfrutando estas experiencias.
Me puse a limpiar y acomoda un poquito en el refugio y me quedé afuera leyendo, al rato llega una cordada de escaladores Gabriel y Mario, y al rato una pareja de chilenos. Estuvimos conviviendo 2 semanas, me enseñaron un poco de Trad y como no teníamos internet las conversaciones nunca terminaban en la hr del desayuno y la cena, todos con su tanquesito de gas haciéndose comida bien saludable y gourmet al estilo de los escaladores de +5 años (escalando) jaja. Eso me gusta de esta gente, siempre tengo qué aprenderles, las historias que cuentan de las aventuras que cada uno vive desde chistosas, hasta de miedo. Yo creo que ha sido lo mejor del viaje por la autenticidad del lugar, la gente que conocí y que podía tomar agua del río. 🙂
















